Elvira Arellano es amada y odiada.Refugiarse en una iglesia de Chicago para no ser deportada,colocó a Arellano en el centro del debate por una reforma migratoria,lo que ha generado apoyos,afectos y hasta propuestas de matrimonio,pero también odios,protestas e incluso amenazas de muerte.
Su encierro bajo el concepto de santuario desde el 15 de agosto de 2006,ha sido noticia nacional y ha dividido a la opinión pública respecto a una reforma migratoria y a la separación de familias por las deportaciones.
Revivir la antigua idea del santuario ha sido considerado por algunos como un desafío a las leyes y a las autoridades estadunidenses,ha despertado la ira de grupos antiinmigrantes y causado resentimiento y enojo entre residentes legales y ciudadanos que se consideran perjudicados.
Sin embargo,el activismo de Arellano ha despertado la admiración de un sector esperanzado en una reforma migratoria,y de estadunidenses comunes que a través de cartas o llamadas le expresan su apoyo.
La revista Time y Latina,la nombraron una de los personajes de 2006,"que hicieron un cambio para bien o para mal"escribió Time,en su publicación especial de fin de año.
En tanto,por la pequeña iglesia metodista han desfilado desde líderes sindicales como Dolores Huerta,políticos estadunidenses y mexicanos,artistas,líderes religiosos de diversas denominaciones,y gente común y corriente que llegan para entregarle recuerdos,donaciones,juguetes o ropa para ella y Saúl,su hijo.
Otros tantos,le han escrito declarándole su amor y pidiéndole matrimonio al tiempo que quieren reconocer como hijo a Saúl.Pero también los mensajes de odio llegan a su puerta.
Y mientras unos activistas califican como héroes a Arellano y Saúl,otros la critican porque el niño viaja constantemente a Washington y a otras ciudades estadunidenses para participar en marchas,foros y reuniones con los medios de comunicación,incluso estuvo recientemente en la cámara de diputados en México.
indo-comentada
Es indudable que esta mujer defienda su derecho a permanecer en Chicago al lado de su hijo Saúl,ciudadano estadunidense,sin embargo,no devemos despreciar nuestro país de origen,nuestras raices,nuestra cultura.Acá,de este lado del charco se vive una profunda desculturización,y una total discriminación.Está comprobado que nuestros hijos no aprenden a hablar bien el idioma inglés y además pierden el idioma español,así como su escritura y la educación no es muy buena que digamos.Es decir,se quedan con una identidad incierta.
Su encierro bajo el concepto de santuario desde el 15 de agosto de 2006,ha sido noticia nacional y ha dividido a la opinión pública respecto a una reforma migratoria y a la separación de familias por las deportaciones.
Revivir la antigua idea del santuario ha sido considerado por algunos como un desafío a las leyes y a las autoridades estadunidenses,ha despertado la ira de grupos antiinmigrantes y causado resentimiento y enojo entre residentes legales y ciudadanos que se consideran perjudicados.
Sin embargo,el activismo de Arellano ha despertado la admiración de un sector esperanzado en una reforma migratoria,y de estadunidenses comunes que a través de cartas o llamadas le expresan su apoyo.
La revista Time y Latina,la nombraron una de los personajes de 2006,"que hicieron un cambio para bien o para mal"escribió Time,en su publicación especial de fin de año.
En tanto,por la pequeña iglesia metodista han desfilado desde líderes sindicales como Dolores Huerta,políticos estadunidenses y mexicanos,artistas,líderes religiosos de diversas denominaciones,y gente común y corriente que llegan para entregarle recuerdos,donaciones,juguetes o ropa para ella y Saúl,su hijo.
Otros tantos,le han escrito declarándole su amor y pidiéndole matrimonio al tiempo que quieren reconocer como hijo a Saúl.Pero también los mensajes de odio llegan a su puerta.
Y mientras unos activistas califican como héroes a Arellano y Saúl,otros la critican porque el niño viaja constantemente a Washington y a otras ciudades estadunidenses para participar en marchas,foros y reuniones con los medios de comunicación,incluso estuvo recientemente en la cámara de diputados en México.
indo-comentada
Es indudable que esta mujer defienda su derecho a permanecer en Chicago al lado de su hijo Saúl,ciudadano estadunidense,sin embargo,no devemos despreciar nuestro país de origen,nuestras raices,nuestra cultura.Acá,de este lado del charco se vive una profunda desculturización,y una total discriminación.Está comprobado que nuestros hijos no aprenden a hablar bien el idioma inglés y además pierden el idioma español,así como su escritura y la educación no es muy buena que digamos.Es decir,se quedan con una identidad incierta.

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